martes, 23 de abril de 2013

Oposiciones a Jueces y Fiscales







Para celebrar el primer año de este blog, nos hemos propuesto escribir sobre el azote de unas 4-5.000 personas al año, que son las oposiciones a Jueces y Fiscales, conocidas, de forma reduccionista, como “Judicaturas”. En todo caso, vamos a intentar también ir desmitificando algunas cuestiones del día a día.

Contenido:
Las oposiciones consisten en la superación de tres exámenes, uno de tipo test y dos orales todos ellos eliminatorios.

El test se basa en la superación de una nota de corte que nadie conoce al ir a examinarse que se determina por el Tribunal nº 1 cuando se conocen, por ellos mismos, el resultado. El test surgió como medida de ahorro de dinero y tiempo ya que estaba muy extendida la costumbre, cuando sólo existían exámenes orales, de no comparecer en el acto numerosos opositores, provocando esperas a los que sí querían ser oídos y no siendo extraño que a veces apareciese uno de los diez citados, con lo que en gastos de dietas y personal cruzado de brazos suponía. El test ha pasado ya por dos fases: 1) El primer año, en el que se estableció una nota de corte de 80 puntos, teniendo en cuenta que cada 3 falladas te resta 1 acertada, supuso que, además de lo duro que fue ese año, no llegasen a tener suficientes opositores para los exámenes orales. 2) Años más normales, con la nota de corte por los suelos (del tipo 55 puntos para aprobar), donde se hace limpieza de incomparecientes y gente con un nivel realmente bajo.

La mejor manera de preparar el test es simple y llanamente leer y leer artículos del Código Civil, Penal, Constitución, LEC, etc. Para evitar impugnaciones lo más sencillo es que la respuesta correcta encaje con la literalidad de la norma, puesto que todo lo que sea interpretativo puede dar lugar a varias respuestas admisibles en Derecho.



Los examen orales están divididos en dos partes. La primera con un tema de teoría general (un popurrí de constitucional, internacional público y comunitario y fuentes del derecho), dos de civil y dos de penal (uno parte general y otro parte especial). Según he leído, han reducido el tiempo de exposición a 12 minutos y ahora permiten tanto la conservación del anterior examen aprobado un año, en el test sin restricciones y en el primer oral con alguna condición, aunque hay que ir a las bases de cada convocatoria concreta. El segundo examen se divide en dos temas de procesal civil, uno de procesal penal, uno de mercantil y uno a sorteo entre laboral y administrativo.

Según se decía en mis tiempos mozos, en el primer examen la primera pregunta es la que te mantiene dentro (ya que se elimina bastante a gente a la que ya se le detectan lagunas), el civil da el aprobado y el penal la nota.

¿Cómo se prepara el examen?
El primer requisito e ineludible es haber acabado la carrera de Derecho. Si bien hay gente que ya durante la misma para preparando la oposición, fenómeno que se ve más en las oposiciones a notarios y registradores, lo habitual es comenzar tras los meses del verano al haber acabado el último curso. Quizás el preparativo más importante consiste en buscar al preparador con tiempo, puesto que es la persona que va a encauzar el desarrollo como opositor.




La elección de preparador es fundamental, dado que el opositor se juega sus próximos años y pese a que el estudio es cosa suya, que le adviertan los fallos de exposición, de memorización y las cosas que no pueden faltar en los temas es cosa del preparador, y que un preparador te diga que todo sale muy bien, desde luego, no es nada bueno. Es muy importante dar dos días a la semana temas ante el preparador, puesto que obliga al opositor a mantener la tensión mucho más alta a lo largo de la semana.

De la preparación se puede hablar:
Desde el punto de vista de la formación. Es muy importante que, desde el comienzo, el opositor empiece a “cantar” los temas en voz modo examen puesto que no es la mejor idea improvisarlo ante los miembros del tribunal. Para ello es imprescindible también hacerlo con el propio cronómetro en mano, para ir midiendo los tiempos. Es esencial esta medida para prevenir los temas que están rematadamente mal expuestos, artículos mal memorizados y ver, además, qué temas se quedan cortos o largos de tiempo. Lo más importante es memorizar artículos. A cualquiera que se le diga lo contrario y a cualquier opositor al que no se le insista en eso se le está mintiendo. No hay color entre el examinando que empieza diciendo “bueno, sí, la propiedad es, ya se sabe, el derecho que”, y el que suelta el artículo literal. Ya ni hablamos de cuando se sueltan “en modo metralleta”, puesto que el tribunal tiene sus códigos delante y es más agradecido con el opositor que suelta las cosas literales frente al que lo hace “a su manera”.

Desde el punto de vista personal y familiar:
Las oposiciones son muy exigentes no sólo desde el deber de memorización y estudio, sino también desde el personal. En primer lugar porque el opositor está trabajando y sin cotizar a la SS, no ingresa para su familia ni para él mismo y su futuro es probabilísticamente incierto. Teniendo en cuenta que la media para aprobar la oposición es de cinco años (lo que supone que algunos tardan 3 pero otros muchos más años), además de la paciencia y estudio necesario es necesario imponer, al menos, 8 horas de estudio 6 días a la semana y procurar hacer algo, por poco que sea, el séptimo día. Por supuesto, en “temporada alta” opositoril debe subirse la media de horas a 10-12 diarias.

La familia más estricta, padres y hermanos, tienen un deber secundario muy importante, que es el de intentar garantizar un estudio sin interrupciones (ruidos, etc) y una disciplina absoluta de horarios de despertarse, desayuno, comida y cena. La disciplina lo es todo en la oposición. Hay opositores que han superado su prueba en las bibliotecas universitarias (en palabras de un catedrático las “ligotecas”). A título personal, yo no hubiera podido por descentrarme, pero cada uno debe buscar su mejor opción.



También debo destacar que, en mi caso concreto, una parte importante de la oposición se la debo a mi padre, el cual tuvo la valentía y/o temeridad de tomarme muchos temas, sin ser licenciado en Derecho, para ayudarme y en menor medida para asegurarse de que estuviera centrado. Como ya decía antes, es importante recitar los temas a alguien, si es jurista mejor, para que pueda advertirte de una manera sincera los fallos, sea un padre, un coopositor o el gato, pero lo importante es ensayar.

En otro orden de cosas, en cuanto a las relaciones sociales, estas caen en picado. Al tener un horario estricto, más si se está en épocas de exámenes, debe desaparecer el trasnochar, puesto que si se está molido no se estudia nada y se ha de ser fuerte con las amistades que no comprenden que debas dejarles pronto o que no puedes quedar entre semana a la hora que a ellos les apetece. La disciplina conlleva estas cosas.

(Fotografía: Como si se tratase de un oasis, hay casos médicamente constatados de opositores que empiezan a ver cronómetros por todas partes)






Los libros de estudio:
Para estudiar son necesarios los códigos legales, el cronómetro, el BOE con los temas del programa y los libros de preparación. Hay varias editoriales jurídicas que publican libros de oposiciones preparados al efecto. Sin perjuicio de que, a priori, todos son buenos, la gente por sistema acaba comprando los rojos, cuya marca no publicitaremos, cuyo nombre todos conocen. Además, el opositor, normalmente cuestión que queda delegada en el preparador, ha de estar al día en las actualizaciones legales, por ejemplo del Código penal.

Es también importante que el opositor aprenda a hacerse sus propios resúmenes de los temas para los repasos, que cada vez, si están bien hechos, deben dejar menos tiempo para cada uno de ellos; ideal si, además, están hechos a ordenador, puesto que permite ir haciendo correcciones y ajustarlos a 1 folio, con lo que los últimos repasos se hacen más fáciles. Ni que decir tiene que esos resúmenes permiten repasar con calma en la misma puerta del tribunal mientras pasan otros opositores, mientras que ir con los libros de cada materia es inviable.

Por último, es importante buscarse un hobby para los días libres, el que sea, siempre que sirva para desintoxicar la cabeza. Además y esta es la peor parte de las oposiciones, es importante conservar la calma, ya que suele ser muy habitual ganar o perder muchos kilos, en función de si uno se pone muy nervioso y empieza a hacer visitas desmedidas al frigorífico o por el contrario no come nada con los nervios y ponerse una meta para superar la oposición en X años. Esto es así porque, además de la sangría económica que suponen las oposiciones, sin perjuicio de los préstamos bancarios que se previeron para esto (que no sé si siguen vigentes), el opositor que no logra su propósito se puede ver en la treintena y sin tener nada, sin haber siquiera cotizado a la Seguridad Social y sin tener hecho el acceso a la abogacía, campo en el que, por otro lado, es complicado abrirse hueco.

Por tanto, en consecuencia, lo importante es la disciplina y seguir unas pautas de estudio óptimas. Les deseo mucha suerte a todos aquellos opositores que de una manera u otra conozco, puesto que “la incomprensión del opositor”, es algo que sólo otro opositor y sus familias conocen y pese a lo duro que es, hay un premio en el más allá, con lo que el esfuerzo habrá valido la pena. Dejo, a título de ejemplo, este enlace a Justicia Imparcial, para el que quiera verlo desde otra perspectiva. 

Nota (26-IV-2015): Después de meditarlo bastante, he decidido volver a preparar opositores a "judicaturas" (jueces y fiscales). Ya preparé a la que es ahora una exitosa fiscal en mi primer destino, Santiago de Compostela, y creo que en La Coruña puedo hacer idéntico papel, dado que siempre me ha gustado la faceta de la enseñanza. Para cualquier interesado, dejo el correo enocasionesveoreos@gmail.com como punto de contacto.



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9 comentarios:

  1. Hola, queria hacer una pregunta sobre este tema de las oposiciones a jueces y fiscales.
    ¿Que se hace tras aprobar la oposicion y empezar la carrera fiscal?
    He leido por ahi que se entra en una escuela judicial y son 2 años o algo asi.
    Queria saber si para un fiscal tambien es asi

    Muchas gracias.

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    1. No. Para jueces es un año en la escuela en Barcelona más otro en prácticas, normalmente de donde son de origen. En fiscales es medio año en Madrid y otro medio en prácticas. Saludos.

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  2. Hoy en día no hay oposición fácil, antes eran algo más asequibles para todos pero conforme está la oferta y la demanda no queda nada por lo que no tengas que luchar antes...

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  3. Buenas tardes, en primer lugar muchas gracias por este fantástico resumen de todo lo que atañe a las oposiciones!!
    Por otro lado, me gustaría solicitar información sobre preparadores en Madrid. Prepara gente en la capital? Estoy interesada en empezar este año y estoy un poco perdida.
    Muchas gracias, un saludo

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    1. Yo buscaría un fiscal que preparase en Madrid y mi primera opción sería Salvador Viada, fiscal del TS, cuyo correo es salvador.viada@gmail.com

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  4. Pues muchísimas gracias de verdad. Me apunto el correo, mil gracias por la información y por el blog en general, puesto que me parece super interesante el trabajo que haces a la par que de gran utilidad. Un saludo!!

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  5. Hola. Gracias por todo esto. Quien me recomendaría para prepararme en Murcia? Si pueden ser dos mejor por si uno falla. Muchas gracias

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  6. Estimado Sr.
    En primer lugar felicitarle por el blog, está muy bien.
    En mi caso, comienzo ahora a preparar la oposición de jueces y fiscales, con 40 años, y trabajando de gestora procesal en un juzgado.
    Cuando estudiaba la carrera quería ser fiscal, pero no pude preparar las oposiciones por motivos económicos, y por ello decidí preparar otras oposiciones y en cuanto tuviera plaza fija, ir a por jueces y fiscales.
    Por ello, hasta hace poco tiempo he estado preparando auxiliares y administrativos y Secretarios e Interventores de ayuntamientos, pero tras muchos años de intento y no conseguirlo, y tras comenzar hace poco a trabajar en juzgados, he decidido retomar mi antigua ilusión, ya que en este caso económicamente me lo puedo permitir (y ahora lo que me faltaría es tiempo).
    Me gustaría saber si ha conocido a gente que haya conseguido ser juez o fiscal ya también con 40 años o más, y trabajando como es mi caso.
    Yo no partiría de 0 en la oposición, ya que toda la parte de constitucional y administrativo la llevo, y el cante oral igual, ya que en Secretarios e Interventores de Ayuntamientos el 2º examen era oral también (4 temas y 10 min por tema).

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    1. He conocido varios casos de personas que han superado las oposiciones con más de cuarenta, e incluso cincuenta años, con lo que aún no es imposible.
      ¡Mucha suerte!

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